domingo, 17 de febrero de 2013

Los taxistas del zar: requiebro autobiográfico

Título: Los taxistas del zar / Autor: Joan Daniel Bezsonoff / Editorial: Barril y Barral / Año: 2011. EV.: Paladeable

“Los taxistas del zar” abriga el propósito de ser un viaje a los ancestros, a los orígenes rusos del autor, pero vira demasiado a menudo a lo personal, tornándose a la postre en una suerte de autobiografía. Crónica del azaroso periplo de Mitrofan, trasunto del de tantos otros rusos blancos que recalaron en la no siempre acogedora Francia, la obra luce en el retrato más o menos acertado de la travesía vital de los Bezsonov, y en el  relato de los azarosos vericuetos que componen el destino de las personas, pero se amodorra un tanto en el motivo de la búsqueda de la propia identidad, una cuestión cuyo interés difícilmente compartirá el lector medio.

domingo, 25 de noviembre de 2012

La gaviota: una misteriosa visitante en la Budapest de los cuarenta

Título: La gaviota / Autor: Sándor Márai / Editorial: Salamandra / Año: 2011 / EV.: Paladeable

Probablemente no sea éste el mejor libro para iniciarse en la lectura de la obra de Sándor Márai. Nos encontramos aquí con un autor extremadamente amanerado en su prosa, que tras plantear un prometedor arranque, en el que consigue zambullirnos en la atmósfera casi decimonónica del Budapest de principios de los cuarenta, va cayendo luego en una narración con diálogos contagiados de un estilo tan declamativo a veces que más se asemejan a interminables sermones filosóficos que a un coloquio creíble. Márai, que escribió este libro a una edad sospechosamente semejante a los 45 años del protagonista, deja al aire sus excesivos influjos clásicos, y a menudo el lenguaje se aproxima más a un drama shakespeariano que a la literatura moderna que se espera de un siglo XX ya mediado. Pero Márai, después de todo, era un burgués chapado a la antigua que se resistía aun a la evaporación del viejo mundo que pronto engulliría tras el telón de acero. Un apunte, por último, a la edición, en cuyas últimas páginas se multiplican las erratas, como dando la impresión de que hubiese cierta prisa por terminar.


Pulso: desigual muestrario de Barnes

Título: Pulso / Autor: Julian Barnes / Editorial: Anagrama / Año: 2011 / EV.: Paladeable

Estamos aquí ante una colección de relatos cortos de Julian Barnes, elaborada a la manera de una especie de sándwich, en el que lo mejor parecen ser las rebanadas de pan. “Viento del Este” es una buena apertura, y “Pulso”, que da nombre al conjunto, un buen cierre, que contribuye a dejarnos un cierto buen sabor de boca no del todo acorde con la realidad del todo. Entre medias tenemos una sucesión de textos, simples diálogos a veces, muy poco por encima de la mediocridad, en el que Barnes no duda, a menudo, en echar mano de una notable profusión de coloquiales y soeces ramalazos verbales con los que, se supone, trata de barnizar de autenticidad esta especie de cuentos de la vida misma. Y éste es quizá su fuerte, presentarnos, a la manera de Raymond Carver o John Collier, aunque a años luz de ambos, simples fragmentos de realidad, eso sí, tan simples a veces que resulta terriblemente difícil verles cierto sentido ilustrativo.

La boca pobre: hilarante viaje al alma irlandesa

Título: La boca pobre / Autor: Flann O´Brien / Editorial: Nórdica / Año: 2008 / EV.: Recomendable

Recomendable acercamiento al más castizo humor irlandés de la mano de uno de sus más egregios representantes. Libro de lectura plácida en el que O´Brien nos obliga a reír por no llorar, más en la primera mitad que en la segunda, a costa de los más arraigados clichés y estereotipos marcados en el alma irlandesa, en un país aun en los pañales de su independencia, y encharcado, por tanto, en los más rancios excesos del gaelicismo. El abuso de ciertas muletillas, con las que se nos trata de plasmar un espíritu pacato y gazmoño, que no debió ser infrecuente en la paupérrima Eire de principios del XX, consigue cansar por momentos, pero nunca tanto como para desmerecer el más que airoso ejercicio de humorismo, a menudo fabricado con un lirismo disparatado e hilarante.


domingo, 14 de octubre de 2012

Las uvas de la ira: las despiadadas tripas de América

Título: Las uvas de la ira / Autor: John Steinbeck / Editorial: Alianza Editorial / Año: 2012 / EV.: Memorable

En los tiempos que corren, leer “Las uvas de la ira” debería ser casi un ejercicio de obligado cumplimiento en las escuelas, o, más bien, en las universidades. No es nada fácil encontrar una ilustración tan cabal y llena de verismo, de aquello en lo que puede llegar a convertirse una sociedad civilizada cuando sus mecanismos se resquebrajan y sale a relucir la más desnuda versión del capitalismo salvaje.

Esta gran novela del siglo XX participa de la esencia de las mejores road movies, y el movimiento hacia el oeste corre aquí paralelo al ansia de un variopinto grupo de personas, unidos por la fuerza de la sangre, por recuperar su dignidad perdida y ultrajada. California, el verdadero Edén -haciendo un símil con otro de los grandes títulos del autor- se torna el mayor pozo de ignominia y desprecio para esos okies, desarrapados y harapientos, que sufren, en su propia nación, la más feroz suerte de desprecio, en un país implacable en el que el racismo de clases es incluso más poderoso que el de los colores.

El libro puede parecer muy rojo por momentos, dicho ésto sin el menor ánimo peyorativo, sino, tal vez, lo contrario. Parece, a veces, de hecho, un verdadero alegato por la lucha de la clase trabajadora, como cuando Tom Joad, en un momento dado, responde a cierto tipo que le acusa de ser un agitar afirmándose: Sí, soy un bolchevique. La miseria de la América profunda en la que bebe el libro contagia al autor en plenos años treinta. Era un libro necesario, aunque costase palos de todos los colores al escritor, la mayoría de ellos procedentes precisamente de ese Estado que retrata, muy alejado del glamour y los oropeles a los que nos tiene acostumbrados, como una tierra en la que las garras del gran capital fermentan en nuevo orden en el que el individuo es una partícula sin valor, y se trata a los braceros mucho peor que a los caballos de tiro.

Por último, ¿qué decir de Steinbeck? Estamos ante uno de esos raros maestros ante los que se siente esa especie de inconfesable envidia que a menudo produce la cercanía a la perfección. Escritor es aquel que, con los materiales que proporcionan las palabras, a la manera del mejor pintor con su paleta, plasma cada segundo de la historia fotografiándonos el plano. Otro precursor de la más genuina tradición cinematográfica. Cuando Ruthie o Winfield discuten, es un niño el que habla, y en ese momento, estamos en la atmósfera de un niño. El alma analítica de Steinbeck tiene la capacidad de transformarse: el enamoradizo, casi adolescente Al, cuando Al habla; el atribulado tío John, convertido casi en un inútil por el peso de sus culpas, cuando en él se centra el relato; la firme Madre y matriarca, verdadera columna y cabeza del grupo, cuando, a menudo, la historia descansa sobre ella. Y ésto, que tan fácil parece, sólo unos pocos elegidos tienen el don de lograr hacerlo verdad.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Chesil Beach: eso extraño y fortuito llamado amor

Título: Chesil Beach / Autor: Ian McEwan / Editorial: Anagrama / Año: 2012 / EV.: Recomendable

Desde el mismo día en que uno empieza a flirtear con la idea de escribir le gustaría parecerse a Ian McEwan. Parecerse, al menos, en la manera en la que disecciona los gestos y los sentimientos, trocea, pesa y mide las reacciones, fotografía los ademanes, y hasta dibuja con precisión exacta el calado de cada momento y la forma en que cada uno de los personajes centrales lo sintió. Así lo hace, al menos, en este libro, crónica de una relación en la que todo apunta a que el amor va a imponerse a cualquier otro impedimento, por evidente que éste pueda parecer, que de hecho nos va contagiando ese triunfo de lo auténtico, de la devoción que Florence y Edward acaban profesándose, y nos llena de ese aire puro de las cosas prístinas, que nacen, no aun contaminadas de ninguna clase de cansancio, en las que no habido tiempo para la decepción o el desamor. Por eso entristece aun más cuando alguna de esas cosas llega, en el momento y de la forma más inesperada.

Chesil Beach nos conduce a reflexionar sobre lo fortuito y misterioso del amor, a preguntarnos sobre el tejido mismo de sus hilos, y sobre lo banales que a veces son nuestras respuestas cuando se trata, precisamente, de aquellas personas a las que más amamos.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Ordeno y mando: divertimento de principiantes

Título: Ordeno y mando / Autor: Amélie Nothomb/ Editorial: Anagrama / Año: 2010. EV.: Prescindible


Novelita insustancial que no es, desde luego, la mejor tarjeta de presentación para adentrarse en la obra de Amélie Nothomb. Padece ese pseudoestilo tan desafortunadamente común en la literatura francófona, con vagas reminiscencias de Jean Echenoz, laxo, impreciso a drede, tan salteado de tópicos sin gracia, que la trama se salva del chaparrón a duras penas. Unos cuantos toques de humor más o menos airosos salvan el relato, inundado de vaguedades y trufado de cabos más o menos sueltos. Ensayo de divertimento, que se queda en fuego de artificio, olvidable a los diez minutos de finalizada su lectura.